La exposición abrirá el 29 de noviembre de este año y permanecerá así hasta el 19 de mayo del 2019

La historia de Da Vinci es una historia de fracasos. Su primera decepción llegó cuando el papa Sixto IV pasó de él para decorar la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico Vaticano. Tras esta primera frustración, Da Vinci marchó de Florencia hacia Milán en busca de un mejor destino. Allí trabajaría para el Duque de Milán, Ludovico Sforza, que se enteró de que Leonardo había creado una lira de plata en forma de cabeza de caballo a través de Lorenzo de Médici, Príncipe de Florencia. Impresionado, pidió al artista florentino que realizara un modelo de este mismo animal en bronce montado por el duque Francesco, su padre.

“Este trabajo era una gran ilusión para Leonardo. Tanto que, al viajar a Milán, hizo hincapié en que haría la estatua ecuestre más grande del mundo”, explica Christian Gálvez, comisario de la exposición Leonardo Da Vinci. Los rostros del genio que se celebrará en El Palacio de las Alhajas y en la Biblioteca Nacional de Madrid desde el mes de noviembre. “Aún así, esta sería otra historia inconclusa que sólo quedaría plasmada en uno de sus Códices“, agrega durante una rueda de prensa celebrada el 29 de mayo en el Palacio de las Alhajas.

Pero Leonardo no pudo terminar su obra: otro fracaso. Solo había llegado a hacer un molde de arcilla a tamaño real, de unos siete metros de altura por siete de largo, que se destruyó y se perdió con los años. Poco tiempo después del encargo, Milán entró en guerra con Francia y el bronce que se disponía a ser utilizado para el homenaje a Francesco Sforza se fundió para hacer cañones y municiones militares. En 1964, los Códices Madrid I-II, en donde se encontraba escrito el monumental proyecto del Caballo de Sforza , llegaron a la Biblioteca Nacional de España de la mano de Pompeo Leoni, un escultor de Felipe II.

Estos documentos fueron solicitados por Milán y por París para la celebración de los 500 años de la muerte del gran maestro, pero negamos el préstamo. Son dos de los 23 manuscritos originales de Da Vinci que se conservan en el mundo, ¿cómo no aprovecharlo aquí mismo?”, expresa la directora de la Biblioteca Nacional de España, Ana Santos. Para la muestra se abrirá por primera vez el Hall de la Biblioteca, hasta ahora reservado a los investigadores, y se montará una parte de la estructura del Caballo de Sforza para presentarla al público junto a los manuscritos de Da Vinci.

“Apostamos por los jóvenes talentos de nuestro país para recrear la obra en realidad virtual y aumentada”, declara Gálvez. “Leonardo fracasó en Milán, en Florencia y en Roma, y sólo triunfó en Francia“, agrega el comisario. Allí fue finalmente y tardíamente reconocido, como suele pasar con los “genios” incomprendidos por su propia época. Para el experto, eso se llama “fuga de cerebros”. “Si los jóvenes se van que se por elección, no por obligación”.

Los rostros de Leonardo

“Ha llegado el momento de situarnos cara a cara con Da Vinci”, expresa Christian Gálvez. Por primera vez en la historia, para el quinto centenario del aniversario de muerte del artista florentino, La Tavola Lucana original visitará España y se encontrará en la sede principal de la exposición, el Palacio de las Alhajas. El retrato, descubierto por el historiador Nicola Barbatelli en 2009, es el único en el mundo del que los expertos consideran que reúne todas las condiciones (históricas, literarias, artísticas y científicas) para verdaderamente representar al maestro florentino. Entre ellas, las insignias del artista en escritura especular, la datación del panel (entre 1475 y 1515), y una huella dactilar encontrada en los pigmentos originales de la pintura que está emparejada a otra encontrada en La fama del armiño.

La muestra retoma la faceta más íntima de Leonardo Da Vinci, los rostros de las personas que lo acompañaron, entre los que se encuentran los de Andrea del Verrocchio, Lorenzo de Médici, Sandro Botticelli, Ludovico Sforza, Nicolás Maquiavelo y Francisco I. A través de ellos se rescatan las virtudes artísticas del florentino a la hora de trabajar en la gestualidad de sus personajes y en la descripción precisa del ser humano. ¿Por qué las caras?, se pregunta Gálvez. “Porque cuando nacemos es el primer vínculo de apego.

Cabe remarcar también, en palabras del comisario, que esta es la única muestra en el mundo que cuenta con el apoyo del Leonardo DNA Project, un proyecto internacional formado por prestigiosas instituciones entre las que destacan el Instituto de Paleontología Humana de París y el Instituto Internacional de Estudios sobre la Humanidad de Florencia.

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