El Gobierno no da pie con bola con la reforma laboral. Es la segunda vez en menos de seis meses que manda una propuesta al Senado, y es la segunda vez que Miguel Pichetto la frena.

De todas maneras, en esta ocasión las diferencias podrían zanjarse en los próximos días, si las conversaciones que mantendrá el jefe del bloque justicialista con referentes de Cambiemos llegan a buen puerto.

Para oponerse a esta última reforma laboral, Pichetto argumenta que el Poder Ejecutivo introdujo un nuevo cálculo para las indemnizaciones, considerado impopular, en el mismo proyecto del blanqueo laboral, que, por el contrario, concita una adhesión generalizada.

El senador rionegrino entiende que es una “provocación” esta mezcla de medidas “buenas y malas” en un mismo texto. Por eso, anticipó que el justicialismo no contribuirá ni siquiera a tratar el proyecto en comisiones.

Sin el apoyo del interbloque Argentina Federal, que reúne a los senadores del PJ, y con el cantado rechazo del kirchnerismo, no hay manera de aprobar la ley.

En octubre el proyecto fue rechazado porque no reunía el apoyo suficiente de la CGT, dividida entre su conducción dócil y el moyanismo.

En Cambiemos admiten que la iniciativa está trabada debido a la inclusión del capítulo indemnizatorio en el texto, pero creen que hay margen para negociar cambios: la Casa Rosada quiere que se apruebe el blanqueo laboral porque considera que en el mediano plazo supondrá un engrosamiento de los ingresos de la Anses debido al proyectado aumento del empleo registrado.

El Gobierno ya vio frustrada la reforma laboral cuando la mandó al Senado por primera vez, en octubre. Entonces, Pichetto rechazó su tratamiento porque no reunía el apoyo suficiente de la CGT, dividida entre su conducción dócil y un moyanismo ultraopositor.

Ahora presentó una nueva reforma laboral, partida en tres proyectos de ley que llevan la firma del presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, y otros senadores de Cambiemos.

El primero de los tres es el que concentra el rechazo de Pichetto y también de la CGT.

Este proyecto establece, por un lado, un régimen de regularización del empleo no registrado, con una condonación de todas las deudas de seguridad social por capital, intereses, multas y punitorios a las empresas que decidan blanquear a sus empleados, así como la extinción de acciones penales.

Pero, por el otro, incluye la creación de un fondo de cese laboral para el pago de indemnizaciones y una modificación del cálculo de estos resarcimientos por despidos.

“Nos deben explicar cómo hacemos para formalizar a los 17 millones de trabajadores en negro.” – Ernesto Martínez, Senador Cambiemos.

Aguinaldo afuera

Según la ley de Contrato de Trabajo, la base para calcular de cuánto es la indemnización es la mejor remuneración que tuvo el trabajador el último año, suma que se multiplica por la cantidad de años que trabajó o la fracción mayor a tres meses.

Cambiemos si repite la fórmula vigente en la ley en su propuesta, pero agrega un párrafo según el cual se excluye de esa mejor remuneración el proporcional del aguinaldo, los premios, las bonificaciones y los reconocimientos de gastos que hace una empresa con respecto a su empleado.

“Si quieren despedir gente pagando menos, vamos a decir que no”, afirmó Pichetto, consultado sobre el nuevo cálculo indemnizatorio incluido en el proyecto.

“No vamos a tratar ningún proyecto que perjudique el mundo del trabajo. Si es una ley de blanqueo no tienen por qué poner una modificación en las indemnizaciones. Es querer usar el blanqueo para flexibilizar los despidos. De ninguna manera vamos a tratar eso”, sentenció el rionegrino.

También la CGT se expresó en contra de esta propuesta del oficialismo: “Rechazamos las modificaciones a la legislación laboral que atentan contra los derechos individuales de los trabajadores y disminuyen las indemnizaciones laborales”, manifestó la central obrera en un comunicado.

“Ante tanta incertidumbre económica y social, el Gobierno impulsa nuevamente reformas laborales que disminuyen las indemnizaciones por despido y socavan el orden público laboral a favor de los empresarios volviendo más desiguales las relaciones laborales”, agrega.

“Postura de campaña”

En el oficialismo, el senador por Córdoba Ernesto Martínez dijo en diálogo con Los Andes que la postura de Pichetto es “de campaña” porque la iniciativa no es un libro cerrado y, por el contrario, está sujeta a cambios.

“¿A qué viene esta oposición tan tajante? A un adelantamiento de la campaña electoral, que empezó el año pasado con la reforma previsional. Como con todas las leyes, en este caso también se puede dialogar”, dijo el senador de Cambiemos.

Martínez pidió que la oposición “explique cómo hacemos para insertar el formalidad a los 17 millones de trabajadores que están en negro sin que haya una ley de blanqueo, ni pasantías, sin que haya nada de nada”.

Si en el Senado finalmente se liman las asperezas y llegan a un acuerdo, la propuesta de blanqueo laboral/indemnizaciones debería ser tratada en las comisiones de Trabajo, Previsión Social y Presupuesto.

La segunda propuesta del paquete de reforma laboral crea un régimen de pasantías y se trataría solamente en la comisión de Trabajo, mientras que la tercera, que crea una Agencia de Tecnología Médica, se debatirá en la comisión de Salud.

Sobre estas dos últimas iniciativas no hay en principio grandes diferencias entre el oficialismo y la oposición.

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