Wikipedia cierra en protesta por la directiva que reformará el ‘copyright’.

Ni Wikipedia, ni YouTube, ni Paul McCartney ni el Partido Pirata: el futuro del copyright en Europa está (a corto plazo) en manos de las primarias del Partido Popular. Si la política hace en general extraños aliados, los caprichos del calendario provocan dolores de cabeza de lo más peculiares. Este jueves, el pleno del Parlamento Europeo vota en Estrasburgo una de las directivas más polémicas de los últimos años, sobre los derechos de autor, el copyright y la responsabilidad de las plataformas intermediadoras.Todo tiene que ver con un aspecto de las empresas de prestación de servicios de las tecnologías de la información, el denominado “puerto seguro”, por el que las plataformas de contenidos cargados por usuarios (UUC, por sus siglas en inglés) serían intermediarios neutrales. Sin embargo, los creadores critican este concepto, argumentando que las UUC obtienen ingentes beneficios económicos de la puesta a disposición pública de sus contenidos.Los creadores quieren que las UUC sean responsables de los contenidos subidos y, según los casos, devuelvan parte del beneficio obtenido a sus autores. En el lado opuesto, las plataformas se oponen a las reformas. Así, en protesta, la página española de la Wikipedia ha permanecido cerrada este miércoles y hasta este jueves a la hora de la votación.De los 16 eurodiputados del PP, que llevan desde el lunes en la ciudad francesa, la gran mayoría se ausentará para poder votar en sus circunscripciones. Fuentes populares confirman a este diario que los diputados han tenido que poner rumbo a España el miércoles por las complicadas conexiones a algunas de sus ciudades. Si hubieran esperado para emitir su voto es posible que no hubieran llegado a tiempo, y la elección del próximo líder popular es, ahora mismo, la prioridad. A última hora, y con varios vuelos pendientes, apenas tres parecían confirmar su presencia: Agustín Díaz de Mera, Francisco Millán Mon y Ramón Luis Valcárcel.La ausencia de los españoles ha frustrado mucho al alemán Axel Voss, ponente de la propuesta. A última hora de ayer no le salían las cuentas. Seis fuentes consultadas coincidían en que está todo muy abierto. “Hacía mucho que no veía un jaleo así en los grupos”, explica una de ellas. No hay cohesión ni dentro de los propios grupos ni en las delegaciones nacionales. Depende de quién está en el gobierno y quién en la oposición. De la agenda política del momento, como en Italia, donde Di Maio trata de recuperar atención posicionándose en contra de la reforma para intentar paliar la presencia abrumadora de Salvini en los medios. El hemiciclo está tan dividido como el resto del continente y se espera una votación muy ajustada sobre un paquete legislativo que de aprobarse daría una victoria muy buscada a los creadores de contenidos, pero que para sus críticos pondría en peligro el desarrollo del internet e incluso la libertad de expresión. La reforma del polémico Artículo 13 tiene ya el visto bueno de la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Eurocámara, pero eso no basta.Ayer, diputados como Voss, Helga Trüpel o Virginie Rozière denunciaron las “amenazas de muerte” que han sufrido recientemente por impulsar esta reforma. Hubo acusaciones mutuas de intereses espurios, denuncias de fake news y de lobby desleal por parte de Google y el resto de las grandes de internet.Sabiendo lo ajustado de los números, Voss intentó adelantar la votación con un cambio procedimental legal. Sabe que los populares no estarían y que ese día muchos otros colegas se suelen perder los votos porque cogen aviones a sus países antes de que acabe la sesión. Él trató que fuera el miércoles, pero varios grupos se negaron argumentando que la división es tan profunda que necesitan la reunión habitual de la tarde del miércoles para coordinar posiciones. Y en ellas ya no quedaba casi ninguno de los españoles.La votación de la cámara, prevista a partir de las 12.00 del mediodía, no es ni mucho menos el último paso. Se trata de decidir si con el mandato que ha salido de la Comisión jurídica se puede empezar ya la negociación con el Consejo. Si el plenario aprueba el informe, la pelota pasará al Consejo de la UE, a los ministros de los 28. Pueden aceptar lo que venga o intentar hacer modificaciones de calado, pero todo debe ser consensuado con la Eurocámara en última instancia. Si el informe fuera rechazado, volvería de nuevo a la Comisión para algunos cambios y a que los jefes de filas de las diferentes fuerzas negocien de nuevo en qué se pueden poner de acuerdo.El problema es por las fechas. Si la propuesta de reforma es rechazada, como piden las gigantes de Internet o Wikipedia es posible que en esta legislatura ya no se pudiera sacar adelante. Las próximas elecciones europeas son en mayo. El Parlamento no se reúne en verano, así que la Comisión de Asuntos Jurídicos (JURI) no se volverá a reunir hasta septiembre y si algunos grupos se obcecan se podría evitar la vuelta al pleno a tiempo. Lo que dejaría el tema colgando hasta un nuevo Parlamento, que puede tener una composición y unos intereses completamente diferentes.

OPINÁ

Compartir