En el mismo, se deberá especificar el estado de las instalaciones eléctricas, sanitarias y de gas; las condiciones de estructura de sismoresistencia (techos, mampostería, carpintería, etc.); y la situación del plan de infraestructura y contingencias de cada establecimiento.

“La tragedia ocurrida en Buenos Aires, en la que dos trabajadores perdieron su vida, encendió la alarma respecto al estado de los edificios donde se dictan clases. Mendoza no es ajena a las deplorables condiciones que presentan gran parte de sus escuelas, tal como quedó demostrado en el incidente sufrido por un celador en la primaria ‘Carlos Vergara’, de Ciudad”, destacó la senadora Natalia Vicencio, autora del proyecto.

En el tablero se ve el timbre que tocó el celador y le provocó una descarga de electricidad.

Por esta razón, se solicitan también las certificaciones y habilitaciones, con el objetivo de proteger no sólo los derechos de los y las trabajadoras de la Educación, sino también de los estudiantes que transcurren gran parte de su jornada dentro de las instituciones educativas.

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