‘Usted’ y ‘Ni la hora’, dos de los bombazos de este año, son obra de un antiguo empleado de almacén de ropa interior femenina… y último Midas de la música urbana latina

El creador del sonido electrolatino llena pabellones de la NBA, colabora con Enrique Iglesias, fue el primero en pinchar en Ibiza sonido caribeño… y vive en Punta Cana lejos de los selfis: “En este país, ser famoso es un trabajo”

Con la canción del verano ha acabado pasando como con las gafas de sol, el helado y los realities de famosos en bañador: su consumo se ha extendido a cualquier época del año. Sin embargo, lo que los expertos en marketing llaman desestacionalizar le provoca a Juan Magán esas espirales en los ojos tan típicas de los dibujos animados. «Sinceramente, he perdido la noción del tiempo. Ya empiezan a llegar de Chile las peticiones de gira para su verano, que es nuestro invierno…», admite el productor, cantante y DJ debajo de un cocotero de chapa y durante uno de sus pocos días de vacaciones en julio.Magán es el hombre del momento, un mago que encadena éxitos con independencia del hemisferio que pise o el artista con el que colabore, ya sea Mala Rodríguez (Usted) o Ana Guerra (Ni la hora), por citar los más recientes. Unos lo veneran como creador del sonido electrolatino. Otros, con menos sofisticación y más mala leche, ven en él al Georgie Dann de la generación Fortnite. No faltan quienes, sin cerumen en los oídos, aplauden su versatilidad: lo mismo pincha en Ibiza que pone banda sonora a Tadeo Jones. Y por último están aquellos que se sorprenden de que, junto a las estrellas del trap y el reguetón, haya conseguido lo que parecía imposible: que el auto-tune desplace a la guitarra eléctrica en las listas de reproducción de cualquiera con menos de 30 años.«En casa, durante mi adolescencia, escuché muchísima música electrónica. A mi padre le gustaba el rock; mi madre era más de pop y baladas. Era la época de Juan Luis Guerra y Pimpinela, esa época medio romántica en la que la música latina estaba entrando en España. Yo era un culo inquieto. Me interesaban los ordenadores y el rock no pegaba mucho con ellos, así que tiré por otro lado», recuerda el último superventas español.Es un misterio cómo alguien nacido hace 40 años en Badalona -tan lejos de Miami- ha conseguido cuatro nominaciones a los Grammy latinos y se ha colado en la agenda de Shakira. Tan difícil de explicar como que sus conciertos llenen pabellones de la NBA y aquí no haya arañado una triste cola de telediario prácticamente hasta antes de ayer. Magán entra en un restaurante del Born con ambientación tropical vestido de sport y sin la clásica gorra antisocial. Para qué. Ningún moscón le molesta en la calle, pese a tener casi 12 millones de oyentes mensuales en Spotify. El triple que Alejandro Sanz.
¿En qué te ha beneficiado en lo profesional y en lo personal no tener foco?
En lo personal me ha ayudado mucho, todavía puedo dar por aquí un paseo con mi familia. En lo profesional, nada. Hubiese sido más fácil llegar hasta aquí con más presencia en los medios de comunicación, pero sabía que no me iban a poder apoyar porque a la gente no le gustaba la música que hacía. Tuve que valorar, sopesar en qué me beneficiaba lo uno y lo otro. Decidí estar fuera y nadar a contracorriente.
No es lo habitual. Aquí ser famoso todavía es una aspiración social.
Ser famoso en este país es un trabajo, y yo eso no lo quiero.
¿Cuándo te diste cuenta de que podías vivir de la música?
Cuando me pagaron por una canción más que lo cobraba trabajando en un almacén de ropa interior femenina. Demostrar en casa que con la música podía ganar dinero me permitió dedicarme a lo que me gustaba y dejar aquello.
Con las 100.000 pesetas de tu primer sueldo te compraste un sampler. ¿Qué harías ahora con el equivalente en euros si estuvieras empezando?
Supongo que entrar en una web o en un foro y buscar las herramientas con las que se trabaja hoy: Fruityloops, Ableton Live… Hay nenes que están haciendo musicón con medios muy precarios.
El verano pasado arrasó ‘Despacito’. ¿Qué debe tener la canción perfecta, sea en julio o en diciembre?
¿Y qué es la canción perfecta? Un amigo sostiene que la mejor canción en español de la historia es La Macarena. Para mí, la perfección es encontrar el término medio. Una canción que tenga números, porque hoy todo se cuantifica, y que además sea divertida y pueda enmarcarse en la palabra cultura.
Magán no habla de su música como de una tortilla deconstruida. «Siempre digo que se trata de un proceso antes que de una fórmula. Hay que estar muy pendiente de lo que la gente demanda y ser el primero en escucharlo. Para eso sólo hay un camino: estar en la calle. Si te quedas sentado en una oficina en un cuarto piso, nadie va a subir a decirte lo que está de moda», explica. De su estudio en Punta Cana, donde vive con su mujer y sus tres hijos, lo que sale fundamentalmente es ritmo gozadero de raíz folclórica: del vallenato al reggae y de la salsa al flamenco. «Todas son canciones para bailar que hablan de cosas triviales, pero no ordinarias. Trato de mantener ese baremo de calidad». En sus letras se alternan las voces de mujeres empoderadas con las de hombres sensibles, casi opuestos al machito dominador tan arraigado en el repertorio caribeño. Es cierto que al principio de su carrera Magán grabó dos videoclips con buenorras, joyones y cochazos, a lo MC de Detroit. No hay día que no se arrepienta.
¿Qué tipo de cosas no estás dispuesto a repetir?
Una canción con la que no me sienta cómodo y no pueda defender mañana, cuando cualquier persona, y sobre todo mis hijos, me pregunte por qué hice aquello tan ridículo.
Santa Cristina d’Aro (5.194 habitantes), Orio (5.851) y Candás (7.320) son algunos de los lugares donde Magán, con la visión estratégica de King África y el respaldo internacional de Enrique Iglesias, llevará su show en agosto. «Me encanta ver latinos con acento español y españoles con acento latino porque se fueron y regresaron. Creo que la globalización está permitiendo ese tipo de cosas. Lo de menospreciar al latino llamándole panchito ha desaparecido casi por completo», cuenta.
Para cierto público la música latina urbana sigue siendo sinónimo de pachanga, perreo o ambiente de chiringuito. Lo consideran un género vulgar e incluso peligroso…
Quien diga que no tiene calidad es que no lo ha escuchado bien. ¿Peligroso? Es verdad. Hay artistas urbanos que realmente son gente de barrio, que pasan calamidades y lo cuentan. Otros se lo inventan y se ponen la careta de malote, algo que nunca entenderé. Yo no me expresaría según qué formas, pero antepongo la libertad de expresión y no recrimino a nadie. La condición de padre me tiene muy en la raya.
Ana Guerra aseguró que nunca le faltaría al respeto a una mujer cuando le preguntaron por una posible colaboración por Maluma, criticado por sus letras machistas [«Siempre me dan lo que quiero. Chingan cuando yo les digo. Ninguna me pone pero. Dos son casadas. Hay una soltera. La otra, medio ‘psycho’, y si no la llamo, se desespera», canta en ‘Cuatro babys’]. ¿Qué opinas?
No conozco tanto a Ana. Me parece una chica encantadora y supertalentosa, pero eso debería reflexionarlo un poquito más. A veces se usan tácticas para llegar a más público. Tal vez Maluma haya hecho canciones para conseguir precisamente eso, pero tiene otras muy bonitas… A Ana le recomendaría que se lo pensara. Yo también hice canciones cuando era joven diciendo cosas absurdas.
El cambio de guardia en la música latina está siendo fascinante. Del galaneo de radiofórmula encarnado en las últimas décadas por Luis Miguel, Ricky Martin y Thalía hemos pasado al casi pandillerismo en streaming de Bad Bunny, Becky G y Ozuna, con Luis Fonsi entre dos tierras. Cómo será la cosa, que incluso el DJ Steve Aoki, uno de los iconos de la electrónica de masas, se ha puesto sabrosón: Azukita se titula el intento de hit que acaba de publicar con Elvis Crespo y Daddy Yankee.
Criticas la visión clasista que hace que a Daddy Yankee, precisamente, se le perciba de forma diferente a Ricky Martin, pese a que los dos comparten origen y se les mete en el mismo cajón de ‘lo latino’. ¿A qué se debe?
A la forma en la que trabajaron el producto. Hay una canción de Vico C que dice que Ricky Martin puede salir en un corrillo rodeado de mujeres, que no pasa nada, porque desde chiquitito lo han vendido de forma muy pulcra. Y luego pone el ejemplo de Xuxa, vistiendo p’al papá y cantando p’al chiquillo. Existe una doble moral.
Tú has hecho tu carrera por libre. ¿Qué opinas de los ‘talent shows’?
Me parecen bien, muy divertidos. Entiendo que deberían estar más al día, porque todavía los oigo cantar Vivo por ella [entona]. Operación Triunfo lo ha captado. Sin embargo, es un poco raro que todos estos programas los ganen cantantes alejados de la música urbana y, cuando salen, los pongan a cantar precisamente eso. Otra vez la doble moral. No puede existir ese desajuste con la realidad. A esos artistas los tienen que ir preparando para lo que viene. Si los ponen a cantar rock,

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