La Argentina se veía bien para los señores de los bonos de mercados emergentes y los inversores en activos a fines de 2017. Todos creían en el gobierno de Mauricio Macri. Él estaba haciendo lo correcto. La Argentina iba a regresar –y de hecho ya estaba regresando– a los mercados de capitales con los brazos abiertos. La recepción, ahora, se está enfriando.

Ya hemos visto todo esto antes: el Gobierno está utilizando las reservas del Banco Central para artificialmente engrosar la moneda y tenemos una inflación molesta”, dice Fernando Pertini, asesor financiero de Millenia Asset Management, con sede en Costa Rica. “El equipo económico de la Argentina parece perdido”, añade.

Jorge Compagnucci es un oso argentino perenne, si alguna vez hubo uno. El Merval puede subir un 25% y para Compagnucci, el cielo se está cayendo. Compagnucci es analista Senior en la firma de investigación de inversiones TMG Target Market Global, con sede en Buenos Aires. Al igual que Pertini, Compagnucci cree que el Gobierno de Macri se está quedando sin tiempo.

Es hora de salir de la Argentina y salir corriendo. El carry trade es lo que mantuvo al país a flote. Es entonces cuando los inversores de países con bajos intereses obtienen préstamos en sus países para adquirir deuda de otra naciones, que rinde mayor interés. Ese comercio, en la Argentina, es aún menos atractivo, porque –sin importar qué– los inversores en bonos todavía quieren ver un crecimiento y Argentina lucha por lograrlo. La economía ha sido una montaña rusa. 10% en 2009. 2% abajo. 2% arriba.2% abajo. 2% arriba. Así es la imagen.

Además, un nuevo impuesto a los inversores entró en vigencia en abril. El Gobierno está buscando –desesperadamente– dinero. “Eso llevó a muchos inversores extranjeros fuera del mercado. Y, los locales, compraron y vendieron dólares”, dice Compagnucci. “Con los bonos del Tesoro al 3%, los inversores vuelven a preocuparse por las finanzas de Macri en los próximos meses. Si el peso se debilita, podría verse al Gobierno tomar medidas de emergencia para protegerlo”, añade.

“El pensamiento es que podríamos volver a ver una repetición del 2001 en Argentina”, dice Compagnucci, lo que incluye impuestos altísimos y hasta controles de capital. Pero aún: aumento del riesgo de default.

Los argentinos ya vieron esta película. Alta inflación, un peso fuerte, deudas que crecen. En la década de 1990 y hasta 2001, el ministro de Economía, Domingo Cavallo, quería un peso fuerte y fijó el dólar en 1-1. La carga de la deuda fue de US$ 63.000 millones en la década de 1990 y, en 2001, llegó a US$ 137.000 millones en 2001. Argentina incumplió. Ayer (por el miércoles), Cavallo estuvo en la televisión criticando al equipo económico de Macri.

La Argentina enfrenta una inflación obstinadamente alta. Un peso fuerte que no pudo reducirlo a un solo dígito y el Gobierno está tomando deuda, nuevamente. En el caso de una desaceleración económica, ya sea en la Argentina o en el mundo, Macri deberá enfrentar el mayor viento de cola desde los inicios de su gobierno.

El Banco Central estuvo comprando dólares, especialmente hacia mayo. Se dice que lo utilizó para financiar la mayor parte de la desinversión en las Lebac, después de las ventas acumuladas de US$ 4.300 millones la semana pasada. Este enfoque agresivo debería evitar un desapalancamiento adicional, pero el sentimiento seguirá siendo frágil y requerirá una administración cuidadosa de las expectativas, opina Siobhan Morden, analista de renta fija de América Latina para Nomura Securities en Nueva York.

“La administración Macri necesita reafirmar su compromiso con la gestión de políticas ortodoxas y el ajuste fiscal”, dice. “No se da la misma mejora en la compensación de crecimiento/inflación. La amenaza persistente de la oposición para retrasar los aumentos de tarifas plantea el próximo desafío para Macri. El equipo económico deberá ignorar los índices de confianza más débiles y resistir cualquier presión política a corto plazo de la oposición para retrasar los aumentos de tarifas. Argentina es vulnerable. Será realmente importante administrar la confianza del mercado sin margen de error “, añade.

La intervención agresiva en los mercados de bonos y divisas del banco central debería proporcionar algo de espacio para respirar luego de una sorpresiva subida de tasas de 300 puntos básicos también. El banco central tuvo que adoptar un enfoque proactivo ya que no hay mucha munición para nuevas alzas de tasas.

Será cada vez más importante para Macri minimizar la volatilidad en el peso a fin de reducir el desapalancamiento a la vez que se continúa entregando un manejo estable de la política económica al mismo tiempo. Será la única forma en que Argentina puede atraer inversiones extranjeras directas, incluido el capital especulativo que ayuda a financiar este gobierno. Pero el jueves por la mañana, los lugareños parecían creer lo contrario y el peso está mostrando su voto de confianza en la economía argentina, y tal vez incluso en Macri.
“La situación es más preocupante de lo que la gente piensa”, dice Pertini.

/www.forbes.com/

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