Las mujeres saudíes celebran el de hoy como “un día histórico” ya que, después de décadas de prohibición, desde las cero de este domingo por fin les está permitido conducir vehículos tras la caída de una restricción única en el mundo. Muchas esperaban ansiosas la llegada de este momento.

“Aprendí a conducir durante mis estudios en Estados Unidos, pero no podía imaginarme que llegaría el día en que también podría manejar aquí”, contó Shahad al Rashid, de 26 años, a la agencia de noticias alemana Dpa.

Las mujeres deben agradecer esta libertad conquistada al príncipe heredero Mohammed bin Salman, visto por la mayoría de saudíes como un reformista, y así lo tuiteaban hoy muchas mujeres.

El heredero de 32 años es considerado el verdadero hombre fuerte del reino y se ha propuesto transformar el país: en el centro de su plan está la reestructuración de la economía, para hacerla menos dependiente del petróleo, un recurso que enriqueció al país pero que un día se agotará.

Entre otros, el objetivo de eliminar la prohibición de conducir a las mujeres, es facilitar su acceso al mercado laboral para aumentar así la mano de obra en el país.

Shahad al Rashid es un buen ejemplo de ello: este domingo fue por primera vez sola al trabajo, pese a que el chofer del que hasta ahora dependía le advirtió de las peligrosas curvas en algunos tramos del camino.

Conducir es una “sensación indescriptible”, cuenta Shahad.

“Me tuve que reír. Cuando paré el coche junto al de un compañero, miró y sus ojos no podían creer lo que veía”, dijo.

El príncipe saudí y millonario Al Walid bin Talal, que desde hace tiempo aboga por los derechos de las mujeres, difundió recientemente una grabación en el que se deja llevar por su hija en el coche, con sus nietas en el asiento trasero.

Pero la alegría de las mujeres saudíes no es completa: pocas semanas antes de anunciar el fin de la prohibición de manejar, las fuerzas de seguridad detuvieron a nueve activistas que habían luchado por ese derecho y desde allí han tenido que ser testigos de esta jornada histórica.

El mensaje de la cúpula saudí es que quiere mantener el control absoluto de las reformas, evitando a cualquier precio el surgimiento de una sociedad civil activa.

Con ello queda claro que las reformas son también una concesión de libertad con muchos límites y que no se espera una apertura política.

La activista saudí Manal al Sharif ve el día de hoy con sentimientos encontrados porque las libertades personales de las mujeres en su país siguen estando muy limitadas.

Y es que ellas siguen necesitando el permiso masculino para muchas cosas, como viajar al extranjero o casarse; y la tutela puede ostentarla el marido, el padre o incluso un hermano.

“Seguimos siendo ciudadanos de segunda clase en mi país; mi esperanza es que la llave del coche se convierta en la llave del cambio”, puntualizó.

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