Se construyó, por orden del cónsul Marco Vipsanio Agripa, hace exactamente 2.003 años. O lo que es lo mismo, en el siglo 15 a. C., y desde entonces sigue manteniendo la función para la que nació: representar las obras más monumentales sobre el escenario. No en vano, el teatro romano de Mérida es uno de los pocos en el mundo que continúa esa tradición. Y perfectamente conservado. De ahí que el Festival de Teatro Clásico que cada verano lo convierte en el epicentro de la capital extremeña sea también uno de los más importantes a nivel internacional. A continuación, te damos pistas para elegir obra, reservar las mejores entradas, comer de escándalo y marcarte una ruta de diez por la ciudad que llegó a ser la antigua Emérita Augusta.El teatro: un ‘monstruo’ de 2.000 años

Panorámica nocturna del teatro romano de Mérida, levantado hace 2.000 años.
El teatro llegó a albergar a 6.000 espectadores (distribuidos según su rango social) en su época de mayor esplendor. La decadencia del Imperio Romano supuso también la de sus representaciones. Ya en la época actual, el primer telón lo levantó la actriz Margarita Xirgú en 1933, cuando se inauguró el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con la versión de Miguel de Unamuno de una tragedia de Séneca, Medea. La Guerra Civil, la climatología y la desidia cultural de los años posteriores a la contienda fueron los culpables de sucesivos parones, de forma que este año celebra su 64ª edición con más fuerza que nunca. No en vano, se espera superar la cifra de asistentes del año pasado, cuando se llegó 168.494. Eso sí, la premisa del emperador Octavio Augusto, fundador de Mérida, de “al teatro se va a ver y ser visto, poco importan los versos”, ya no es la regla número a juzgar por el nivelón de las obras (leer epígrafe posterior). De Ben-Hur a Fedra y Las Amazonas

Lolita, en el papel de ‘Fedra’ de la obra homónima de Eurípides.
El cartel del festival lo componen este verano ocho obras teatrales (Desde Nerón a Esquilo, con Rafael Álvarez El Brujo,Ben-Hur, de Yllana, o Filoctetes, de Sófocles) y un espectáculo de danza, Electra, puesto en marcha por el Ballet Nacional de España con el acompañamiento musical de la Orquesta de Extremadura. Uno de los platos fuertes ha sido la traducción feminista y rompedora de Fedra, dirigida por Luis Luque y protagonizada por una espectacular Lolita dispuesta a darlo todo por amor, nada que ver con la primera versión escrita por Eurípides. En escena está ahora la tragedia de Las Amazonas (hasta el 12 de agosto), con un reparto de lujo encabezado por Silvia Abascal, Loles León y Olivia Molina. Tiene más pluses: el sorprendente vestuario diseñado por Lorenzo Caprile. La lista de representaciones hasta el 26 de agosto sigue con La comedia del fantasma (del 15 al 19 de agosto), un enredo de situaciones de dimensiones colosales, o Hipólito (del 22 al 26 de agosto), donde la cara trágica recae esta vez sobre Fedra.Entradas desde 12 a 39 euros

Rafael Álvarez El Brujo, en la obra de ‘Esquilo’.
El teatro romano tiene capacidad para 3.000 personas. Pueden parecer muchas, pero no esperes encontrar el mejor asiento el día de la función en la taquilla o en la Oficina de Turismo. Por eso, lo ideal es comprarlas por Internet en portales como Atrápalo, Entradas.com o Taquilla.com. El precio va desde los 12 euros de la cávea media (o gallinero, donde recomendamos llevarse un cojín, ya que allí, arriba, la piedra, por muy histórica que sea, no está conservada de la mejor forma; ah, las entradas aquí no están numeradas) a los 39 euros de orquestra, instalada justo enfrente del escenario (la visión es perfecta y es el único lugar junto a los palcos donde puedes sentarte en sillas en vez de gradas) . Luego estarían las entradas de 24 euros de la cávea lateral un costado del teatro), las de los palcos (30 euros), la Cávea central alta (32 euros) y la cávea central baja (35). Estas dos últimas están acondicionadas con cojines, lo que se agradece.Obras alternativas por las calles

Una de las obras oficiosas del festival Off en el Templo de Diana.
Al catálogo oficial de obras del festival se añade cada año una nutrida lista de representaciones callejeras repartidas por toda la ciudad, convirtiendo a la capital extremeña en un destino cultural de primer orden. Hablamos del Festival Off, con actuaciones en rincones históricos de la época romana como el Templo de Diana, el Pórtico del Foro, las termas de las Pontezuelas o la Plaza de los Naranjos. En ellos se alternan cuentaclásicos de la Plaza de España (o cuentos basados en los mitos destinados al público infantil en los que se incluyen acrobacias, magia, humor, acertijos, danza… Tienen lugar los domingos a las 12.00 horas y duran 50 minutos), pasacalles, talleres de teatro, cine de verano (con películas como La llamada, My fair lady o Ex machina) desde conferencias, exposiciones, seminarios… Por otro lado, el festival cuenta con otras tres sedes oficiales en el resto de Extremadura: Medellín, Regina y Cáparra, a la que hay que se ha sumado este año, de manera excepcional, Tarragona con motivo de los Juegos Mediterráneos.Qué ver y hacer en Mérida

Interior del Museo Nacional de Arte Romano, obra de Rafael Moneo.
Antes o después de las obras (las noches de verano son muy largas en Mérida; no en vano, empresas como Nattivus Experiences o Extremadura Secreta organizan rutas nocturnas por la ciudad), hay que marcarse una ruta por los principales monumentos de la ciudad. Por algo, el Conjunto Arqueológico de Mérida, en el que también se ubica el teatro es uno de los más relevantes de España y por algo también fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993. Arrancamos en el anfiteatro donde tenían lugar las célebres luchas de gladiadores y seguimos en el Templo de Diana, que formaba parte del antiguo foro y construido en el siglo I a. C. Eso sí, choca el palacio del siglo XVI erigido justo a sus espaldas. Y choca también que no fuera levantado en honor a la diosa Diana, sino al culto en general. Algo parecido pasa con el Arco de Trajano, que ni es un arco imperial propiamente dicho ni lo mandó construir Trajano, sino Tiberio. También hay que conocer la Casa del Mitreo, dedicado a Mitra, o la zona funeraria de los columbarios y bajar hasta el puente romano sobre el río Guadiana, donde lo suyo es recorrer al atardecer el agradable paseo en bici. A las afueras de la ciudad, es obligado admirar el Acueducto de los Milagros y el circo romano, destinado a las carreras de carros e increíblemente conservado. Hay que insistir en la Oficina de Turismo para que dejen ver los espectaculares pozos de nieve de la calle Reyes Huertas utilizados como termas y almacenaje y conservación de aguas. El imprescindible Museo Nacional de Arte Romano, diseñado por Rafael Moneo en 1986, pone fin a la ruta monumental por la ciudad.

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