MADRID — El gobierno español se acerca al colapso, pues los opositores del presidente Mariano Rajoy parecen haber obtenido el respaldo suficiente para expulsarlo a partir de una moción de censura que surgió por un escándalo de corrupción.

Las opciones para Rajoy parecen complicadas: o actuar primero y renunciar, o esperar a ser expulsado del cargo el viernes, cuando está programado el voto en el parlamento.

La caída en desgracia de Rajoy, uno de los presidentes que más tiempo ha durado al mando de un país europeo, será una nueva prueba para la estabilidad de Europa después de una semana turbulenta en la política italiana que causó revuelo en los mercados.

En Italia no ha sido posible formar un gobierno a tres meses de las elecciones, en las que recibieron la mayoría de los votos partidos que son críticos de la Unión Europea y abogan por deshacerse del euro de cara a un estancamiento económico. A diferencia de ahí, en España el problema recae en el mismo Rajoy y en un escándalo de corrupción que ha manchado a su Partido Popular (PP).

La Audiencia Nacional condenó la semana pasada a veintinueve empresarios y políticos —entre ellos Luis Bárcenas, el extesorero del PP—, acusados de operar una trama de sobornos.

El opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE) entonces impulsó que los diputados saquen del cargo a Rajoy para instalar otro gobierno antes de las próximas elecciones generales.

Si los parlamentarios votan a favor el viernes, eso permitiría al líder del PSOE, Pedro Sánchez, a posiblemente acceder al cargo de presidente. Si Rajoy renuncia, la vicepresidenta Soraya Sánchez de Santamaría asumiría el mando de manera interina de cara a nuevas elecciones.

Durante el debate del jueves, el Partido Nacionalista Vasco dijo que sus legisladores respaldarán a Sánchez; eso sugiere que la moción de censura avanzará. Los dos partidos independentistas catalanes con presencia en la legislatura también votarían en contra de Rajoy.

“Dimita, su tiempo acabó”, le dijo Sánchez a Rajoy durante su intervención en el debate del jueves. “Por el país, dimita y si no, por el país, hagámosle dimitir”.

Continue reading the main storyFoto

Manifestantes exigen mejores pensiones en Madrid. Rajoy impulsó varias medidas de austeridad polémicas.CreditSusana Vera/Reuters

Hace dos años España pasó diez meses en un limbo político después de dos elecciones en las que no hubo mayoría clara, después de lo cual Rajoy logró establecer un gobierno minoritario y, por ello, vulnerable. Con nuevas elecciones podría suceder lo mismo, lo cual extendería la incertidumbre que ha desestabilizado los mercados y la política del sur europeo, empezando por Italia.

Lo que comparten ambos países son sistemas políticos que han terminado fracturados por el surgimiento de nuevos partidos, por los efectos de la crisis económica y por un desencanto con las fuerzas que han dominado la política durante décadas.

Según analistas, el único lado bueno es que ninguno de los partidos españoles han puesto en duda si mantener el euro, como sí sucede en Italia.

“A diferencia de la situación en Italia, la crisis del gobierno de Rajoy y la moción de censura no se deben a la Unión Europea o al euro”, dijo Bonnie Field, profesora de Estudios Globales de la Universidad Bentley, en Massachusetts. “De ese modo, España representa una amenaza menor al proyecto europeo que Italia”.

Eso se debe a los caminos dispares que tomaron ambos países para intentar salir de las crisis del euro y de su deuda.

Italia aplazó varias veces reformas económicas y políticas que habría sido doloroso implementar. Su economía aún enfrenta lastres, con una deuda pública alta y bajo crecimiento. Rajoy, por otro lado, impulsó medidas de austeridad polémicas que han acrecentado la desigualdad económica y han dificultado el mercado laboral pero que también han fomentado el crecimiento económico.

Este año, por primera vez desde que ambos países son parte de la Unión Europea, España superó a Italia en el PIB per cápita.

Sin embargo, España también enfrenta una agitación política por la crisis en Cataluña, región sobre la cual Rajoy asumió poder administrativo después de que el anterior gobierno catalán declaró la independencia. Es posible que los legisladores de Cataluña y del País Vasco sean quienes ayuden a marcar la suerte de Rajoy en la votación.

El presidente del gobierno español, de 63 años y un veterano de la política europea, tuvo sus inicios en 1996 con varios puestos de gabinete. Durante las últimas dos décadas ha sobrellevado varios reveses electorales, así como el descontento por la crisis bancaria de 2012; a menudo lo ha logrado al mantenerse a la espera de que sus rivales se desinflen.

Sin embargo, su gobierno actual depende del apoyo de Ciudadanos, un partido más pequeño y proempresarial que fue establecido en Cataluña y ha despegado con su oposición al independentismo de esa región.

La moción de censura requiere de la aprobación de una mayoría de legisladores (es decir, de 176 de los 350 diputados), pero también que haya un acuerdo sobre quién sería el primer ministro sustituto.

Ninguno de los partidos está cerca de una mayoría parlamentaria y las encuestas muestran que solamente Ciudadanos saldría bien librado con elecciones anticipadas.

Continue reading the main storyFoto

Albert Rivera, presidente del partido Ciudadanos, el 30 de mayo CreditJ. J. Guillén/EPA, vía Shutterstock

De haber una elección anticipada llegaría en un momento frágil para los dos partidos de izquierda, el PSOE y Podemos, que no lograron formar un gobierno de coalición para remplazar a Rajoy en 2016 y después tuvieron varios desencuentros internos.

Pedro Sánchez fue sacado del liderazgo del PSOE y abandonó su curul; siete meses después fue inesperadamente reelegido en votaciones internas.

Pablo Iglesias, el líder de Podemos, enfrenta sus propios problemas. La semana pasada sobrevivió un voto de no confianza dentro del partido, de corte antisistema, motivado por el descontento sobre revelaciones de que compró una lujosa propiedad en las afueras de Madrid. Esa adquisición desencantó a militantes de línea dura al ser un contraste con las declaraciones pasadas de Iglesias en contra de los gastos de funcionarios.

Rajoy y el PP quedarán debilitados por las condenas de la semana pasada resultantes de un caso de corrupción, que volvieron al partido el primero en España con sentencias por la operación de un esquema con caja alterna para desviar fondos. También se le ordenó pagar una multa de 245.000 euros.

Bárcenas, el extesorero del partido, fue sentenciado a 33 años de prisión y a pagar una multa de 44 millones de euros, mientras que otros veintiocho empresarios y políticos recibieron trescientos años de prisión en conjunto.

Rajoy y otros políticos del PP han reconocido que los fallos son dañinos, pero insisten en que eso no significa que la gestión actual del partido o que este en su totalidad cometieron fraude.

“La condena nada tiene que ver con corrupción”, aseguró Rafael Catalá, el ministro de Justicia, durante una conferencia. “Tiene más que ver con el aprovechamiento que algunos quieren hacer del momento, la intención que algunos tienen de convocar cambios políticos en nuestro país sin pasar por las urnas”.

OPINÁ

Compartir